sábado, junio 30, 2007

Mi auto está enfermo. ha cumplido sus primeros 60 mil bajo la luz del sol y merecía el cambio de su correa de repartición, como indica el manual. Cuatro años ya, sin garantía del fabricante. Eso hizo que lo llevara al otro taller, al de los arreglos modestos.

Estuvo dormido y lejos de mi por varios días y al despertar su voz era ronca. Algo en su motor no funcionaba como debería. Por mi mente comenzó a circular el remordimiento de no haber invertido el doble de dinero en llevarlo con el especialista, con el que tiene los repuestos a la mano, el que. sabe cuál es el adecuado sin estar ensayando.

Mi bebé sigue en la clínica, en una habitación de tercera preguntándose por qué su padre lo abandona por tantos días en las manos de un desconocido. Parece que va a pasar su cuarto cumpleaños en donde un extraño

sábado, diciembre 30, 2006

30 de diciembre

Ayer volvieron las ganas de regresar a Cuba. Un restaurante en Bogotá que pretende tener influencia cubana (y lo logra) aunque ellos mismos dicen que es fusión entre platos cubanos y colombianos. Supongo que también es porque de pronto llega algún conocedor a criticarlos si posan de puristas.
Creí que iban a tener música tradicional cubana solamente pero me callaron la boca cuando, además de esa, oí a los Van van, a Adalberto y a NG la banda. Era el mediodía y de verdad me sentía a ratos en La Habana, por los colores del local, sus ventiladores, y en general su diseño.

Algo tenía la comida que Clauz y yo tuvimos un sueño inmanejables después del almuerzo.

viernes, diciembre 29, 2006

29 diciembre

Ayer le di anestesia a mi blog En Medio del ruido. Hay gente a la que le llegan momentos de depresión, desasosiego, aburrimiento... a mi me llegó este diciembre
Avisé a los que por error o dedicación llegaran a él que está sin combustible. Aunque el que está sin combustible soy yo. No hay ganas de mover nada. Ni de escrbir cuentos, ni de escribir en el blog, ni de hacer CDs ni de leer ni de nada.
Quiero buscar la forma de salir de este hoyo y no despertar lástima por estar triste... pero por ahoro solo me queda disfrutar de mi tristeza.

miércoles, marzo 08, 2006

Mi primer Castpost

Mi primer castpost. Es una prueba que funcionó y por eso la estoy dejando ene ste blog abandonado



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jueves, enero 19, 2006

Estado actual

Hace muchos meses no escribo en este blog. El cumpleaños de En Medio del Ruido fue lo último hasta hoy. ¿Será que ya no estoy tomando las cosas con calma? Al contrario, es demasiada la calma.

En los últimos tiempos me he dedicado a escribir simplezas en el otro blog. Me gano algún que otro regaño cuando mis impertinencias hablan de política. También ando pendiente de la bolsa de valores desde que puse una plata a tratar de producir en un Fondo de acciones colombianas. Entonces estoy mezclando mi vida idealista de artista con la del rentista de capital, tratando de aprovechar la especulación para trabajar poco y ganar mucho.

Con esto último vamos más o menos pero lo único cierto es que gané dinero en el baloto. La astronómica suma de cinco mil pesos, el costo del boleto, el cual me sirvió para adquirir una ilusión nueva con fecha de vencimiento el próximo sábado. Antes solamente había acertado un número, esta vez fueron tres, la mitad de los 6 necesarios para acertarle al mayor de 4750 millones de pesos (algo más de 2 millones de dólares).

En esto está la "nueva vida" pregonada cuando escribí por primera vez en este blog. En esas épocas estaba en Estados Unidos en unas vacaciones pagas por mis amigos y empezaba a descansar de un ajetreo de trabajo que acababa de terminar. No es muy emocionante, parece. Hay una novela que empezó y se atoró en el primer capítulo. Hay que llamar al mecánico que la desatore a ver si vuelve a moverse y escribo algo más, al menos me siento a construir los personajes e investigar si es necesario.

En el futuro lo único cierto es un diplomado en escritura creativa que tomaré a partir de abril en la Universidad Javeriana de Bogotá. A ver si me sirve para mejorar algo estos hijos míos a veces bastante monotemáticos.

jueves, noviembre 03, 2005

La felicidad en medio del ruido

El Hermano mayor de este blog, "En Medio del Ruido", está cumpliendo un año. Más exactamente los cumplió el domingo pasado 30 de octubre. Y si el sitio se lanzó con el fin de ejercitarme en la escritura por qué no celebrarlo precisamente con un texto dedicado a él. No faltará quien diga que es el ¡Festival del autoelogio! Pues ojalá salieran sólo elogios porque como decía el famoso filósofo boricua El Sonero Mayor, Ismael Rivera, "En este mundo tan miserable si uno no se alaba, no hay quien lo alabe."

En Medio del Ruido empezó en un cuaderno que mi esposa Clauz, en ese momento todavía mi novia, me regaló para que copiara lo que me gustara de otros autores y también mis ideas propias. Como lo dice la entrada publicada el 16 de marzo me encontraba imbuido en medio de una algarabía de informaciones que me llegaban por todos lados y pensaba que lo que yo hacía lo realizaba mientras estaba en medio del ruido. Al principio era una especie de diario muy personal y cada texto contaba algo que de verdad era muy propio. A medida que ha pasado el tiempo con épocas de abundancia y otras de sequía en la producción literaria ha habido cambios notorios, pienso yo. Ahora escribo también de otros temas menos personales, siempre incluyendo mi toque porque al fin y al cabo la opinión está para no ser imparcial y objetiva y esto es pura opinión.

Y este primer cumpleaños con piñata y fiesta me encuentra en una etapa en la cual quiero dedicarme a la escritura. Encuentro comentarios que antes no veía en los que se cuenta que incluso los escritores medianamente famosos sufren económicamente por dedicarse a la escritura y sobre los concursos literarios amañados y empiezo a conocer que este camino que estoy tomando puede ser complicado pero me está dando las satisfacciones que necesité durante los primeros meses de este año y que no tenía en mi trabajo. Por eso este escrito de cumpleaños está en ¡Tómalo con Calma! y no en medio del ruido. Es aquí donde se escriben las vivencias e ideas que se relacionan con mi nueva vida, con el nuevo Mauricio Duque Arrubla. Tal vez nunca en mi vida había escrito tanto como ahora. Si recopilo lo que tengo en mis archivos puede ver que a lo largo de 15 años he escrito un determinado número de cosas que se hacían llamar cuentos o reflexiones. Ahora puedo estar escribiendo dos o tres entradas diarias para En Medio del Ruido o para este blog las cuales incluso estoy tratando de que sean publicadas en las páginas de opinión de los lectores en algunos medios de comunicación por Internet. No me pagan, es más como una carta al director pero tiene que pasar la crítica para poder ser publicados. Ya llevo uno, otro está en proceso de aceptación o rechazo (ya lo envié a Semana.com) y también rescribí un En medio del Ruido para participar en un concurso de la Revista elmalpensante. ¿Será uno esos concursos amañados, arreglados que se saben quien los va a ganar con anticipación? Pues como no es tan famoso y el premio es más simbólico puede que de verdad sea más o menos justo. La primera ganancia fue el esfuerzo de escribirlo muy bien. Aprendí mucho en ese ejercicio.

Si el objetivo de En Medio del ruido era tomar práctica con la escritura se va logrando. Cuando ya me sienta más cómodo y crea que lo estoy haciendo suficientemente bien para aventurarme en textos más largos empezaré a escribir literatura de ficción, cuentos o quién sabe, tal vez una novela. Esperemos cuántos cumpleaños me toma lograr mi primer libro, tal vez ni siquiera uno.... quién quita que sea una recopilación de las entradas en En Medio del Ruido porque a este ritmo va a haber material para algo bastante voluminoso. Lo importante es hacerlos con excelente calidad, revisarlos, re escribirlo y juzgarlos rigurosamente.

La mayor felicidad que me produce en Medio del Ruido es que ahora ando pendiente de las cosas que me sorprenden y merecen aunque sea una nota. Me voy acostumbrando a ver lo asombroso de la realidad diaria y me permite descubrir miles de cosas maravillosas que aunque no queden inmortalizadas en un texto, me alegran el rato.

Me voy a seguir disfrutando de mi felicidad.

viernes, octubre 21, 2005

Uno debería aprender a dibujar tan bien que llegara a ser tan fácil como escribir

Vincent Van Gogh en Cartas a Theo

O algo así fue lo que leí en una de las paredes de la exposición de dibujos de Van Gogh en el MET. Y quien dijo que escribir era fácil. Solamente llevamos practicando garabatear letras por muchos años aunque vamos perdiendo la práctica gracias a los computadores.

Y yo parafraseo a Van Gogh. Uno debería aprender a escribir tan bien que lo escrito fuera tan fácil y rápido de apreciar como un dibujo

martes, octubre 18, 2005

Desconexión (re conexión)

Ya estoy en NY. Fueron dos semanas en la casa de Alejandro y ahora estoy en la gran ciudad. Aquí voy a salir un poco más y el clima lo favorece, no está lluvioso como antes. Tengo la facilidad de moverme en transporte público y caminando a donde quiera. La vida es a otro ritmo y voy a moverme un poco más. Ya hay plan para todos los días y la ventaja es que veo mucha más gente con toda la diversidad que NY incluye y es bien interesante.

Aquí a veces siento que hay mucha gente pero cada uno en la suyo y es como si se andara solo. Aunque es falsa la percepción, el problema es que yo mismo me bloqueo por miedo del idimoa y una agente de tránsito me ayudó a encontrar el MoMA y una señora que vendía souvenirs en la calle avisándole a otro transeunte que llevaba el maletín abierto me muestran que si existe la comunicación en esta ciudad.

Siendo ya la última semana de esta breve temporada por estos lados me doy cuenta que permanezco conectado a la tecnología, no ha siod en realidad un rato de completa desconexión. Porque está el internet permanente, revisando las noticias hablando con Clauz, escribiendo correos electrónicos. Es algo que me quedo debiendo en este viaje, una verdadera desconexión pero me aterra en realidad. La dependencia del contacto permanente con lo que pasa en Colombia, en la Serie Mundial de Béisbol y con un millón de cosas más me amarra tanto que me siento extraño sin tanto perendengue colgado.

Debería aprovechar al menos este día para perderme del mundo aprovechando la desconexión del idioma y de estar en país extraño. Aunque no sería necesario estar fuera de Colombia porque siendo yo tan asocial no es difícil la desconexión del resto del mundo. Al menos no tengo que pensar en gastar porque es solamente apagar el celular cuando esté en Bogotá e irme a un sitio silencioso. El probema empieza en cuento tiempo resisto el silencio sin meterle ruido yo mismo con mi cabeza.

Mientras tanto me voy a meter en medio del ruido de Manhattan para estar perfectamente aislado. Ha sido un viaje de paradojas, esta es solamente una más.

Viendo una exposición sobre Rusia en el museo Gugenheim, donde no dejan tomar ni una fotito, me preguntaba sobre la diferencia en la expresión de un artista plástico y un escritor. En la obra de los primeros se puede recibir un mensaje leno de sensaciones en fracciones de segundo. En la obra de un escritor enviar el mismo mensaje puede tomar páginas y cap}tulos. No siempre es tan radical, porque algunos artístas plásticos modernos expresan un millón de mensajes por segundo pero no los entiendo. Y debo remitirme a la explicación del cuadro, siempre breve e incompleta. Y existen escritores que condensan de manera magistral las ideas y en un una frase de dos líneas expresan lo que a mi por ejemplo me toma párrafos. Reconozco especialmente a los compositores, y cantautores. Están limitados en tiempos y palabras y logran una concreción maravillosa evitando que el público oyente se les escurra por el aburrimiento.

miércoles, octubre 12, 2005

Mi viaje en el MET


El sábado pasado estuvimos con Jairo en el Metropolitan Museum of Art (New York) huyendo de la lluvia y hubo momentos notorios en el recorrido.

Volver a ver a la sección de Egipto, llena de detalles lindos e impresionantes, ver el fragmento de la cabeza de reina en alabastro amarillo. Solamente se le ven los labios, el mentón y algo de las mejillas pero se nota la belleza en la obra como en la modelo. Para hoy nos queda solamente imaginar el resto.

Fragmentary Head of a Queen, ca. 1352–1336 B.C.E.; Dynasty 18, reign of Akhenaten; New KingdomEgyptian
http://www.metmuseum.org/Works_of_Art/viewOnezoom.asp?dep=10&zoomFlag=1&viewmode=0&item=26%2E7%2E1396



Luego era ir a mi colección favorita, los pintores europeos del siglo XIX. Tal vez porque estoy sensible últimamente, frente a varias de las obras estuve a punto de llorar. Van Gogh, Cezanne, Renoir, Monet me hicieron sentir esa fibra que a veces se esconde. Pero de lo más especial fue ver la felcidiad de una joven japonesa cuando un extraño le tomó una foto al lado de un Seurat, no recuerdo cuál y verle con una sonrisa de sueño cumplido mientras comprobaba en el visor de su cámara digital cómo había quedado.

View of the Port of Marseilles, 1905Paul Signac (French, 1863–1935). http://www.metmuseum.org/Works_of_Art/viewOnezoom.asp?dep=11&zoomFlag=0&viewmode=1&item=55%2E220%2E1

Imagino que mi rostro se debe ver así cada vez que estoy en frente de uno de los dibujos de Cezanne en esa sala del MET que está a media luz para que no se deterioren sus tesoros. O cuando estuve en el MOMA frente a la Noche Estrellada de Van Gogh. Mi sonrisa debio haber sido igual o mayor. Qué bonito.

Vincent van Gogh. The Starry Night. Saint Rémy, June 1889. Oil on canvas, 29 x 36 1/4" (73.7 x 92.1 cm). http://www.moma.org/collection/browse_results.php?object_id=79802

Cada persona vive su propio viaje durante la visita a un museo. Cada uno mira las obras bajo su propia lupa. Esto fue tremendamente evidente cuando Jairo, educado para ver las pinturas desde el punto de vista del pintor que es, casi corriendo se acerca a un Monet y fascinado habla sobre como estaba pintada el agua de tal forma que las ondulaciones parecían casi en movimiento.

La Grenouillère, 1869Claude Monet (French, 1840–1926)

http://www.metmuseum.org/Works_of_Art/viewOnezoom.asp?dep=11&zoomFlag=0&viewmode=1&item=29%2E100%2E112

Yo hubiera podido pasar cien veces por esta obra y no haberla mirado con esos ojos. Cada uno ve el mundo con su spropios lentes. Los míos no ven así. Por eso fue muy valioso venir con él. Me muestra cómo ver de manera diferente las obras de arte. Por ejemplo reconocer cómo Degas compone sus obras incluyendo fuguras incompletas, cortadas. Y me muestra que antes nadie más lo había hecho. ¿Para que más son los amigos sino para aprender de ellos? Además me enseña sobre la mezcla de colores, los predominantes y cómo los colores en los cuadros de estos pintores no son puros sino que se forman por la superposición de otros diferentes y como hay que añadir ciertas notas de los colores principales en otras partes del cuadro para dar balance a la obra. The Dance Class, probably 1874Hilaire-Germain-Edgar Degas (French, 1834–1917)

http://www.metmuseum.org/Works_of_Art/viewOnezoom.asp?dep=11&zoomFlag=1&viewmode=1&item=1987%2E47%2E1

Cuando andábamos por estas salas un par de jóvenes (uno y una) de repente nos hicieron una pregunta. "¿Ustedes saben cuál es la influencia del arte japonés en la obra de los impresionistas?" Pues los muchachos tenían como tarea esa averiguación y una lista de una página completa ¿Qué pregunta es esa? ¿Por qué nosotros fuimos los elegidos para la pregunta? ¿Qué cara teníamos para saber esa respuesta? Pues media hora antes habíamos pasado de camino a esta colección por una muestra previa a una exposición de dibujos de Van Gogh y una de las obras de la muestra era una de esas hermosas y famosas pinturas japonesas y hablaba sobre la influencia en Van Gogh de los japoneses. Después de la sorpresa de la preguntita solo atinamos a decirles que en la otra colección de pronto tenían alguna pista. Nos sigue rondando la pregunta, por eso la anoto antes que se me olvide o la confunda.

Estuvimos buscando a Andrew Wyeth en la sección de Arte Moderno y no encontramos, pero si vimos a Edward Hopper, además un Dalí que no había visto en otros viajes. Sería aburridor hacer una lista de todo lo que vi. Pero menciono en especial en la sección de arte de Africa Ocenía y las Américas la orfebrería de los indígenas colombianos antes de la conquista. Cómo brilla y resalta. Es hermosa, tiene dos vitrinas mientras los demás solamente una. Qué tal que vieran al museo del oro. Una colección como la nuestra (lo que quedó después del saqueo) con una infraestructura y afluencia de visitantes como la del Met. ¡La locura!

Ya se acababan la tarde y las fuerzas asía que el último paso fue por ¡la tienda!. Muchas cosas bonitas que comprar pero con el plan de austeridad que llevaba solo quise llevarme dos muñequitos: un dragón y un arquero (de arco y flecha no de fútbol...). Jairo en cambio se hizo a diversos muñequitos, caballeros medievales con armadura para torneo y sus caballos.

Y ya dispuestos a enfrentarnos de nuevo a la lluvia que inclementemente seguía cubriendo Manhattan el vestíbulo principal del museo estaba lleno con las notas de un hermoso piano. Se notaba que no era una grabación sino interpretación en directo. Aparentemente en algún lugar del tercer piso, donde hay un resturante estaban interpretando unas obras para piano bien bonitas. Mientras salíamos pudimos oir los aplausos en premio a la excelente interpretación. O tal vez de despedida a nuestra visita.

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Las imágenes fueron tomadas de los sitios cuyos vínculos aparecen en medio del texto. Los derechos son reservados a los titulares de estos sitios y las imágenes se incluyen con propósitos no comerciales.

martes, octubre 11, 2005

Los nuevos graffitis

Cada vez somos más los que escribimos un blog. Cada día es mayor el número de personas que como yo están levantando su voz para dejar un grito en algún lugar del espacio, del ciberespacio. Lastimosamente somos tantos gritando al tiempo... nadie nos escucha. Los que tenemos la costumbre de usar estas bitácoras sacamos el tiempo para gritar en ellas y poco para escuchar los gritos de los otros.

Cuando en Bogotá estuvo de moda lo de pintar graffittis salió una frase (tal vez de Luis Liévano) diciendo que el graffitti es un grito pintado en la pared. En este momento tenemos millones de gritos colgados de la red. Me imagino a mi ciudad llena de graffitis y graffiteros, hay paredes en blanco para todos (lujo que no se dieron los graffiteros de la vieja guardia) con la diferencia que no están localizadas en avenidas concurridas como las de antes donde los transeuntes las encontrábamos y sonreíamos por el ingenio del gritón o nos disgustábamos del desperdicio de esa pared en tamaña sandez. Muchos saben que existen estas nuevas paredes y pocos van a buscarlas; si lo hacen se entretienen a una o dos solamente. El innumerable resto pasa desapercibido.

Bienvenidos al mundo de la incomunicación donde nos desesperamos por hacernos oír y no lo logramos. Hay que lograr que la gente sepa dónde esta nuestra pared y venga a verla con frecuencia. Nuestro compromiso es lograr que emerja una sonrisa por el ingenio del autor y no una mueca de desagrado por el desperdicio del valioso recurso del tiempo, el del lector y el de quien escribe. Porque las paredes dejaron de ser escasas y hay que sobresalir a punta de talento y una que otra pared mejor situada.